Los problemas de comportamiento en niños y adolescentes pueden provocar interferencias y disputas en la unidad familiar. En la mayoría de ocasiones, estas actitudes pueden originarse por una situación o una serie de emociones que no se saben gestionar.
La manera en la que reaccionamos, cómo nos comunicamos con ellos… Todos estos elementos influyen a la hora de afrontar el problema.
Los niños y adolescentes están influenciados por un montón de ambientes y entornos, pero sin duda su mayor influencia es la familia. La gran mayoría de problemas relacionados con la conducta son consecuencia de conflictos y problemas familiares.
El conflicto es algo muy común, y la familia no es una excepción. Lo importante es que se lleve a cabo una resolución de los conflictos de manera constructiva, a través de la asertividad y la escucha activa de todos sus integrantes.
Todas las familias pasan por situaciones difíciles, entre las situaciones que pueden provocar estos comportamientos están:
Todas estas razones pueden inhibir o anular la forma en la que el niño se expresa, aumentando la frustración y creando tensión en el resto de sus relaciones.
En el proceso de terapia con jóvenes lo más importante es escuchar. El desconocimiento para expresar de manera asertiva todos los sentimientos que viven continuamente en la escuela, en casa o en la calle, es un factor clave en el comportamiento.
A partir de la confianza y un ambiente tranquilo, trabajaremos en un proceso terapéutico para enseñarle a gestionar sus emociones de una manera más tranquila y relajada.
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